El colectivo cinegético de la localidad ejemplifica la crítica situación de la caza en muchos municipios de la Comunitat, con una tasa de crecimiento negativa desde hace tres décadas.
A día de hoy, ya no es ningún secreto que el futuro de la caza dependerá de la propia capacidad que demuestre el sector cinegético para atraer nuevos adeptos, de su potencial de perpetuar una tradición trasmitida desde tiempos inmemoriales que afronta en la actualidad el que sin duda es el mayor reto de supervivencia de su historia: la era tecnológica.
La sobre-estimulación emanada de los dispositivos electrónicos y de las redes sociales; la cultura de las prisas y de la auto-impuesta necesidad de plena ocupación del tiempo libre con infinidad de actividades extraescolares; y en último extremo el cambio de la relación paterno-filial, que ha perdido su exclusividad como modelo de referencia en la trasmisión educacional y de valores, son solo algunos de los factores que han echado más leña al fuego de la hoguera que consume al mundo de la caza.
Frente a estas perspectivas cualquier iniciativa de incentivación en favor del medio rural, cualquier medida que recuerde a los jóvenes el ancestral contacto con la naturaleza, es poca.
El club de cazadores de Gavarda no es más que uno de las decenas de ejemplos que podríamos encontrar en la Comunidad Valenciana de desconexión de las nuevas generaciones con el medio natural, y en particular con la caza. El colectivo cinegético local ha pasado, en apenas tres décadas, de tener más de un centenar de socios (el 10% de su población) a contar con menos de la mitad en el presente ejercicio (43 en el último censo), con una tasa de rejuvenecimiento pírrica y una media de edad por encima de los 55 años.
Sobran los motivos para ponerse manos a la obra. La adhesión del club de cazadores “La Perdiu” de Gavarda al programa “Tir amb Arc a l’Escola”, en el que participaron más de 35 alumnos de primaria el pasado 8 de junio, es el primer paso de un largo pero prometedor camino en busca de volver a prestigiar, entre los jóvenes y frente a la sociedad en general, la cultura de la caza.




